24 nov 2008

CARA DE MONTSERRAT EN FOTO DE SATELITE

La nueva e insólita imagen de ROSTRO configurado por toda la sierra de Montserrat en Cataluña, vista desde un satélite de la NASA es un reto para la humana razón.

Los psiquiatras de siglos pretéritos etiquetaron fatalmente el tan universal como eterno fenómeno de la mente humana de ver imágenes de rostro en diversas formas rocosas naturales. Con ello, a pesar de reconocerlo inherente al alma humana, lo desacreditaron tanto que nadie se arriesgó a publicar nada serio para hacer progresar dicha vía de estudio y tan sólo interesaron los más graves desvaríos de la mente. El necesario estímulo a mi me llegó precisamente por valorar en su justa medida el óptimo aspecto figurativo de la foto de la sierra montserratina que presento renovada.

En este sentido, yo soy cual el badajo que hace sonar la campana para que se atienda debidamente a su nueva prespectiva de generosa inmensidad. Más difícil me sería pretender convencer de que la sierra de Montserrat incluso podría tener memoria. En cualquier caso, mi presentación es seguro que tendría mucha mayor repercusión mediática si pudiese presentarla en una holografía. En el peor de los supuestos, habré gozado de mi ingenio creado ilusiones deseables, sabiendo que son cual velos que ocultan lo inescrutable al conjugarse divinamente en Montserrat la ciencia con la fe. La imagen de rostro que conocemos de la sierra de Montserrat, al revés de los templos construidos por las personas, no se erigió gracias a la fe,...ni tampoco serán los recursos de la humana razón lo que evitará que se caiga, por todo lo cual hay que considerarlo una maravilla pétrea ajena a nuestra dimensión.

Estudié las tesis referentes a dichos desvaríos mentales en los manuales de psicología, y a ellos hoy puedo añadir mis experiencias personales confiado en que con mi esfuerzo habré de conseguir defender que: ver formas de rostros, es una facultad natural más y debe de servir para algo positivo, porque en la prehistoria dieron buen resultado tales providenciales "ayudas divinas". Puedo vaticinar que los seguirá proporcionando, pues no creo que la aparición de un tan sorprendente rostro sea en vano, dado que aparece justo cuando puede ser visto por cuantos afortunados, previamente advertidos, determinado día y hora del año sobrevuelen la más elevada vertiente sur de la sierra de Montserrat.

A pesar de mi descargo inicial, tampoco negaré que particularmente reconozco tener "rarezas", siendo la principal que en los programas de televisión por más que lo busque, no soy capaz de "ver nada", y mucho menos cuando juegan al fútbol. Es decir, que de la programación diaria tan sólo aprovecho algunos documentales; ...Porque algunas noticias tampoco me merecen demasiado crédito. Para colmo, me reconozco incapaz de ver el perfil de animal alguno configurado por las estrellas, según informan los doce signos del zodiaco.

Con motivo de visitar el nuevo Museo de la Ciencia de Barcelona, observé las diversas fotosatélites pisables de Europa, incluyendo, bastante grande, la visión desde el satélite de la sierra de Montserrat (en el pavimento sintético cerca de la entrada). Tiene allí un aspecto mucho más enfadado que en la foto publicada por mi en 1990. Para colmo de las casualidades, al ampliarla en el PC, advertí que incluye la forma del párpado humano bien proporcionado en sus medidas colosales. Es decir, esta CARA humana de las fotosatélites de la sierra de Montserrat yo mismo la he visto crecerse ante mis ojos al cabo de tres décadas de haberla descubierto. Lo merecí por mi empeño en seguir el rastro de un primer aviso de perfil sobre Montserrat, observando una pequeña maqueta de museo hecha en el alño 1919, la cual ni tan sólo se hizo exactamente a escala proporcional. Nunca antes lo había advertido nadie. Yo fui el primero, porque nunca antes se buscó imágenes de rostros tan enormes en parte alguna. En cambio,yo no le pongo límites a la "voluntad divina" porque creo que nuestras "fronteras" son más de orden mental que físico, superándonos según seamos estimulados por nuestra percepción externa,...y la particular capacidad de imaginación.

Incluso los más complicados laberintos parecen fáciles cuando pueden ser observados desde un privilegiado punto de vista, como para mi lo es siempre el procurarme tener de básica referencia el diseño de la "Estrella de David" con seis puntas.

El primitivo nombre de Montserrat pudo haber tenido la misma raíz que sabemos en el monte OLimpo de Grecia, según defendió el investigador Jorge María Rivero San José al exponer una migración de los peninsulares hacia el Mediterráneo oriental. Es decir, mucho antes de la bélica invasión celta de Grecia, ya algunas poblaciones catalanas fueron bautizadas adoptando algunas letras del dicho topónimo OLimpo el cual, considerando que era morada del dios Zeus, sigue siendo la montaña más mitológica de la Grecia antigua (donde los almogávares catalano-aragoneses por cierto también se impusieron).

Las primeras similitudes del primer topónimo de Montserrat efectivamente hay que buscarlas en las poblaciones más próximas a la montaña santa catalana, y está incluido en parte en: OLesa y MonistrOL, pero también OLérdola, PierOLa, GuardiOLa, OLivella, OLiveró, QuerOL, ArgençOLa, CodOL, CastellOLí, etc., admitiendo, claro está, que pueda haber excepciones.
Cuando yo mismo estudié los orígenes del monasterio ampurdanés Sant Pere de Roda (en el Cabo de Creus-Gerona), ya advertí que se repitió la dicha influencia catalana en el otro lado del Mediterráneo, porque el topónimo RODA no podía proceder del griego RODON (que significa la flor llamada rosa). RODA, al igual que ROTA, provienen de rueda ("solar", de lo cual hablaré en mejor ocasión extensamente). Lo más probable, pues, es que nombre de la isla griega Rodes sea posterior al dicho topónimo del área al sur del Prepirineo catalán.

Por cierto, en el Museu de Gerona se guarda un gigantesco tapiz que, siendo del siglo de más pujanza del dicho monasterio y dada la sabia y piadosa simbología que incluye todo en base a un gran círculo, no pudo haberlo mandado decorar, ni tan siquiera confeccionar, nadie más (ni que hubiese sido todo él liso y monocolor), porque nadie en aquella zona tampoco habrían tenido dinero suficiente.. Aún así, resulta insultantemente para el raciocinio, que aún hoy no se admita que fue una obra fruto de la extraordinaria devoción por el Príncipe de los Apóstoles que los monjes de Sant Pere de Roda sintieron con muy fundados motivos.

VERTIENTE NORTE DE MONTSERRAT
CON ESCULTURA NATURAL DE TORO DESAFIANTE

En el saliente rocoso de la zona norte de Montserrat se conforma una escultura natural, resultando un perfil que se asemeja al de un TORO desafiante visto desde el rellano ante la iglésia románica de Santa Cecilia de Montserrat, sobre la que hago remontar la veneración del toro en forma de dólmenes megalíticos en proyección hacia el NW. hasta llegar a Islandia -a base de milenios- porque era una creencia muy vigorizante (Cuando no podían seguir se desviaron para continuarla).

Cualquier tipo de cornamenta en la antigüedad evocó especialmete en los bóvidos de mayor envergadura, una clara idea de fuerza y poder; pero cuando ésto se aplica al poder regenerador de la tierra-madre lógicamente se tradujo en abundancia y fecundidad.

Las culturas antiguas no fueron las únicas capaces de encontrar óptimas perspectivas simbólicas a determinados paisajes. De nuevo éstos que presento en foto de satélite de la montaña de Montserrat nos orientarán para evolucionar en nuestro camino interior individual, siendo capaces de ofrecernos respuestas válidas para poder superar la eternas congojas del natural trayecto antropológico, como por ejemplo: la vida, el tiempo, o el más allá. De esta humanización del paisaje que propongo, brotará la fuerza que la Humanidad necesita en su ascensión humanística, independientemente de las consabidas fórmulas religiosas. Nos ayudará para la propia iluminación porque la visión de Montserrat en su plenitud descubre nuestra identidad más íntima. Es el lugar donde el hombre primordial se revela capaz de vencer las tinieblas, y allí donde nuestro interés y actividad nos esperanzan para dar mejor vida al planeta y a nosotros mismos.

Estoy entre aquellos anticuarios aventureros que antaño corrían todo tipo de peligros en países exóticos (ya fuesen tras templos o tribus de bosquimanos), y los actuales arqueólogos de rígidas normas, en cuyas financiadas misiones se comportan cual músicos ante una partitura, pues a pesar de ser licenciados trabajan orquestalmente teniéndolo todo previamente sondado, codificado, tematizado, etc., de forma que no les queda margen para el riesgo y menos para la imaginación (Lo que yo más les agradezco actualmente son sus bonitas virtualizaciones en 3D).

Ven mis defectos, pero no los suyos, pues: sabiendo sólo de Arqueología, ni de Arqueología saben.
Mi defensa de diversos lugares con imagen de perfil de rostro pretende renovar la elevación de la escala humana a la divina en las alturas de una forma que no consiguieron ni las estupas budistas ni las muy diversas pirámides del mundo antiguo y cuyos anhelos evidencian sus descomunales proporciones. Las montañas son mucho mayores, y lo consiguen satisfacerlos de una forma que va más allá de los fundamentalismos religiosos e ideas evolucionistas porque, empezando por mi mismo, después obtuve una superior idea de la divinidad, la cual ya me es ridículo verla acondicionada dentro de un arca como en mi juventud me fue presentada.

No trato de incrementar la compleja realidad de nuestro mundo cotidiano, pues por mi propia evolución hoy soy mucho más capaz de admirar la belleza de las cosas sencillas, las mismas que debieron sentar las bases del primer "arte" reconocido.